Rojo. Color que remite en seguida al amor, a la pasión, a la vitalidad. Color cálido y estimulante por excelencia, se lo usa cada vez más en la decoración. Es alegre, versátil y combina muy bien con otros colores y con distintos materiales. Ganó protagonismo en los dormitorios, pero hoy vale en un living y hasta el baño. ¡Y a mi entender, es una fama muy bien ganada!

El rojo puede romper la monotonía de los ambientes aportando color y hasta luminosidad si se lo utiliza sin exagerar. Puede ir como color para una pared, como revestimiento en los muebles o en una alfombra o como detalle en objetos pequeños como adornos o almohadones.

Rojo con blanco, negro, gris, azul… Rojo con madera y con metales…. Rojo con rayas o lunares… ¡La versatilidad de este color no tiene límites! Puede convertir cualquier ambiente en un espacio vibrante, lleno de vida y de promesas. Incluso una cocina, como lo ilustra esta foto. Además, el rojo está super de moda en accesorios de cocina como vajilla, mantelería, delantales y agarraderas.

Un poco de rojo combinado puede darle al baño una personalidad única. Eso sí, se deben cuidar las proporciones. No al exceso de color, para no saturar ni oscurecer el ambiente, sobre todo en los espacios chicos. El rojo levanta los demás colores, y también se realza a sí mismo combinado con colores neutros o con texturas tales como guardas geométricas.

A los niños y jóvenes también les gusta mucho. Es una solución ingeniosa y muy “stylish” cuando los más chicos piden colores para sus habitaciones.

Yo confieso que me encanta. ¡Mi dormitorio se viste con rojo desde hace años! Un adorno, un almohadón, el acolchado… El rojo está presente y me acompaña incluso hoy.

Escrito por Laura Nadersohn de Decocasa

Fuente imágenes: Arquitectura, Decoesfera, Decorablog

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