Los pisos de cemento aparecieron con fuerza en los últimos años  como una opción accesible en costos y mantenimiento para reciclar casas y departamentos antiguos, especialmente los destinados a un alto tránsito (comerciales o alquileres temporarios). Si bien para algunos es una terminación fría y tosca, bien hecho puede otorgar calidez y distinción. Hoy es una opción a tener en cuenta para amantes de estilos modernos o minimalistas. Su impermeabilidad lo hace ideal para cocinas y baños, pero sus matices de colores, brillo u opacidad lo hacen versátil para otros ambientes: living, comedor, e incluso, dormitorios.

Los pisos de cemento esmaltado, afinado o alisado consisten en un hormigón armado de entre 3 y 5 centímetros de espesor, compuesto por un agregado grueso (blinder o piedra partida), un agregado fino (arena especial) y el ligante (cemento puro). Por lo general se utilizan pequeños paños, separados por juntas, para que no se quiebre.

El cemento alisado ofrece diferentes usos, formas  y diseños. Es fácil de limpiar y de mantener, siempre que al construirlo –y ocasionalmente luego- se le apliquen los debidos tratamientos para que no pierda resistencia y no se quiebre.

Definitivamente, un toque diferente para cualquier lugar.

Escrito por Laura Nadersohn de Decocasa

Fuente imágenes: Arquitectura, Estilo + Ambientación, Mujeres Bonitas

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