Más de uno cree que el gris es un color triste, lúgubre y hasta sucio. Sin embargo, para los antiguos, era un color sabio y puro. Y para decorar resulta una alternativa tan útil como sofisticada. En todas sus gamas, desde el perla hasta el plomizo, el gris es un color neutro que además de combinar perfectamente con cualquier otro color, es en sí mismo una opción colorida, permitiendo jugar con sus distintas tonalidades. Si me lo preguntan, creo que se ha ganado el lugar de “básico clásico” como el blanco. Inspirémonos con algunas imágenes.

Living, comedor, dormitorios (¡para grandes y también chicos!), cocinas y hasta baños pueden vestirse de gris. Aporta sobriedad, equilibrio y glamour. Y además vale para cualquier estilo: sobrio y clásico, barroco, romántico, minimalista o ultra moderno. Incluso, me parece que ayuda a definirlos y potenciar la identidad del ambiente. Sin lugar a dudas, un color para disfrutar.

Escrito por Laura Nadersohn de Decocasa

Fuente imágenes: Decorablog, Facilíismo, Blog de Imágenes, Paperblog, Diseño de Interiores, Estilo y Decoración

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