Los vitrales (o vitraux), esa composición de vidrios de colores unidos por varillas que suelen adornar ventanas, claraboyas y hasta lámparas, me fascinan desde que soy una niña. Sus colores, sus imágenes, la luz filtrándose a través de ellos… Siempre me resultaron extremadamente atractivos, y a la par que fui creciendo, comencé a apreciarlos también por el arte que encierran y el trabajo delicado que llevan detrás. Para quienes se animen, es una forma original de agregar color, calidez, sensibilidad y arte a una casa.

Si, como yo, ansiás tener un vitraux en tu casa, te contamos que actualmente existen tres técnicas diferentes para hacerlos. Se diferencian por el material con que se unen los vidrios de colores, que puede ser varillas de plomo, cintas de cobre, o cemento. Esto permite abaratar los costos, e incluso, hacerlos uno mismo (siempre que te lleves bien con las manualidades, claro).

Las posibilidades de un vitraux son muy numerosas. Como decíamos, valen para ventanas, claraboyas y hasta lámparas. Pero sus juegos de luces también son perfectos para puertas interiores (por ejemplo, en las casas antiguas, las puertas de hierro que dan a la galería o el jardín), separadores de ambiente o, simplemente, enmarcados para decorar un rincón.

Escrito por Laura Nadersohn de Decocasa

Fuente imágenes: Hegui Abehere Vitralistas

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