Los colores son capaces de ayudarnos a lograr que un ambiente se vea diferente.  Ellos tienen el poder de agrandar, achicar, dar luz, etc.  Es por esto que seleccionar los tonos adecuados es una tarea que no puede ser tomada a la ligera cuando se trata de cocinas pequeñas.

Cuando los espacios son reducidos nada mejor que echar mano a los tonos claros.  En este caso se utilizaron tonalidades pasteles para dar un poco de vida a una cocina de aires rústicos donde el blanco y la luz ayudan a generar sensación de espacialidad.

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El blanco es un color que resulta perfecto para espacios pequeños.  En este caso se utilizó en la totalidad de la cocina.  Los detalles de color están dados por otro tono que puede considerarse neutro: el plata.

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El amarillo es otro color a tener en cuenta en estas situaciones.  Aquí se lo utilizó como complemento del blanco para brindar más luz como así también para desafiar la blancura total de la cocina.

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Escrito por Andrea Korniusza de Decocasa

Imágenes vía: Estilo y deco