Cuando el lugar es poco, es necesario hacer uso de nuestro ingenio para poder sacar provecho de cada rincón.  Esto es justamente lo que se ha hecho en estos tres casos, en los cuales se han dispuesto escritorios en lugares muy pequeños!

Este escritorio sólo necesitó de una mesita retro y un cómodo sillón para armarse.  El mejor detalle es que fue capaz de aprovechar la luz de la ventana lo cual ayuda a crear una atmósfera laboral más llevadera y sana.  La mesita elegida hace juego con los tonos del papel tapiz de las paredes; por su parte la silla genera un leve contraste.

Esta segunda propuesta es súper femenina.  Se trata de un escritorio montado en un pequeño rincón entre una puerta y un mueble.  El hecho de haber seleccionado un escritorio de doble tabla incrementa el espacio de apoyo de manera considerable.  El detalle a destacar es la lámpara de pie, la cual genera un buen punto de contraste sin poner en riesgo la armonía del espacio.

Otro escritorio montado cerca de un ventanal.  En este caso lo más notorio de esta apuesta es que al no ser utilizado a manera de escritorio, el mueble es capaz de pasar totalmente desapercibido, sin necesidad de expresar que se trata de un rincón de trabajo adicionado a un ambiente que cumple alguna otra función.

Escrito por Andrea Korniusza de Decocasa

Imágenes vía: Digs Digs